¿Para qué?


Para MIRAR a nuestros hijos de forma amorosa, en positivo, tolerante, poniendo límites cuando es necesario y siendo flexibles en otros momentos, para establecer otro tipo de relación, educar desde el respeto y el reconocimiento, crecer, avanzar, compartir y disfrutar juntos del día a día.

Trabajar las relaciones de padres/hijos y otros miembros del sistema familiar para mejorar la calidad de las relaciones personales.

Mediante la escuela de familia trabajamos por y para alcanzar el equilibrio de los sistemas familiares teniendo en cuenta la individualidad de sus miembros.

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